Desde hace unos meses que tomé un camino un tanto raro en mi vida por así decirlo. Empecé a conocerme a mi misma, ver a donde estaba parada y a donde quería ir. Muchas veces me olvido de escucharme, lo cual provoca que deje de lado actitudes que me gustan de mi misma y, obviamente, me termino arrepintiendo. Con la decisión de cambiar de a poco pasaron cosas maravillosas. Descubrí que el yoga que estaba practicando hace unos años es mucho más que una disciplina que entrena el cuerpo. La combinación de Asanas (posturas) me da vitalidad y a la vez me relaja. Dejo de pensar en los problemas de los demás, dejo de pensar en mis propios problemas y me dejo llevar por la respiración. Cuando termino las prácticas me doy cuenta que estoy centrada, que es mucho más fácil observarme, y que a pesar de ser una persona bastante insegura, confío mucho más en mi misma de lo que podría llegar a darme cuenta. Cambió mi postura al caminar, al sentarme, al dormir, pero por sobretodas las cosas cambió mi postura con respecto a la vida. Realmente es vivir el hoy, ir avanzando en un camino que va a tener muchos obstáculos, pero tenemos las armas para superarlos si nos tomamos el tiempo para mirar dentro nuestro. La felicidad no depende de los demás, sino depende de cómo nosotros decidimos sentirnos.
( Foto que le robé a Meri)

sencillamente hermoso
ResponderEliminar